Hablemos de la Escuela Normal
08/03/2010
HABLEMOS DE LA NORMAL
“No puede haber verdaderos amigos sin verdaderos enemigos. A menos que odiemos lo que no somos, no podemos amar lo que somos…”
Este pensamiento que señala Huntington en su libro “El Choque de las Civilizaciones” me lleva a reflexionar sobre la polémica que provocó la decisión del gobierno de transformar la casi centenaria escuela Normal en un centro cultural, medida que tiene varias aristas y que son válidas; las distintas posiciones de sectores de la sociedad riojana y que se debería debatir de manera democrática y madura.
En primer lugar, convengamos que la casi centenaria escuela, que vio pasar a muchas generaciones de riojanos por sus aulas, es un ícono de la educación y de la cultura de nuestra provincia y del país. Pero convengamos que mas allá de su tremenda importancia simbólica, el edificio se fue deteriorando con el paso de los años y las autoridades no hicieron nada para detener y reparar el desgaste natural del paso de miles de alumnos que la transitaban a diario.
Nuevos edificios escolares fuera del microcentro fueron construyéndose y reemplazándola en su tarea primordial y fue quedando como un viejo espectro, envejecido, oscuro en una zona central del ejido municipal.
La determinación de parte de las autoridades de poner en valor el edificio, convirtiéndolo en un centro cultural como lo tienen las principales capitales del país y del mundo, es a primera vista una medida plausible, pero provoca reacciones de un sector que mira con desconfianza de que en lugar de un centro cultural tan necesario en nuestra ciudad se convierta en una feria de vanidades ergo shopping para una sociedad de consumo.
Tal vez la prevenciones vienen de que el gobierno no tiene una política clara en materia cultural, con una secretaria del área sin cabeza, los hechos culturales más importantes que se realizaron en la provincia en los últimos años, como la Feria del Libro no se realiza desde el año pasado a pesar de que en pocos años se había convertido en la tercera feria de importancia a nivel país.
Si hay algo de que podemos mostrar con orgullo los riojanos es nuestra cultura, nuestra historia, gracias a ella interactuábamos con los mejores escritores, los mejores pensadores del país y de paso nos conocían, nos valoraban, podíamos compartir un café, un asado con Sacheri, con Pigna, con Crist, con Dolina y tantos más...
Un centro cultural tiene que ser un faro que irradie luz en medio de la oscuridad y mediocridad de esta sociedad neoliberal que heredamos.
La respuesta la tienen nuestros gobernantes: o shopping o centro cultural.



