Educación Riojana: No Hay Dos Sin Tres
02/03/2010
EDUCACIÓN RIOJANA: NO HAY DOS SIN TRES
El ciclo lectivo que se inició es el tercer ciclo lectivo consecutivo que comienza sin turbulencias, sin paros ni amenazas de conflictos gremiales. En estos días, varias provincias argentinas quedaron descolocadas ante el aumento a los docentes a nivel nacional del veintitrés por ciento; estas provincias no pueden cumplir con semejante monto. La Rioja -¡quién lo hubiera dicho pocos años atrás!-, ocupa el tercer lugar en cuanto a jerarquía salarial en la nación...
Ya se han completado en la provincia dos ciclos lectivos -los ciento ochenta días de clases-, y parece que este año se cumplirá el refrán “no hay dos sin tres” –ojalá, oxalá-... Mucha gente me dice, ante esta sorprendente realidad educativa provincial, que no pensaba vivir para verlo: ¡dos ciclos lectivos completos! Independientemente de los alineamientos, simpatías y preferencias políticas, me parece que lo conquistado en el ámbito de la educación es algo para celebrar, y cuidar. Adhiero a la idea de que una gestión buena debe hacer cosas extraordinarias. Y lo extraordinario en el caso que nos ocupa es haber trabajado para garantizar la continuidad educativa, algo que en nuestra provincia no sucedió durante muchos años.
Un ciclo lectivo completo constituye, además, un genuino acto de democracia, porque iguala las posibilidades de todo el mundo. La continuidad educativa –educación es continuidad- favorece básicamente a los humildes, a los que tienen menos posibilidades de acceder a los beneficios de la instrucción. (Ser culto cuesta caro. Habría que hacer una especie de “canasta” para cuantificar los costos de libros, música y otros ítems destinados al refinamiento cultural).
Por lo tanto creo que estamos ante el dato más relevante de los últimos años en materia social. Lo destaco porque quizás no tiene el estruendo de otros hechos que, sin embargo, son menos trascendentes en una perspectiva histórica. Por ejemplo, el acto eleccionario, la asunción de nuevos diputados y concejales, el cambio de gabinete, etcétera. Estos y otros acontecimientos son de indudable impacto en el día a día, pero tienen escasa influencia en modificaciones sociales de fondo. En cambio la educación, cuyos resultados no son visibles en un corto plazo, es formidable como factor de cambio cuando cala hondo en la sociedad.
Se sabe hasta el hartazgo que sin educación no hay progreso posible, en todos los aspectos. En consecuencia, de la mano de un sistema educativo en pleno funcionamiento es posible ser optimista respecto al futuro de la provincia.
ti



